El micólogo Paul Stamets ha ideado una caja de cartón reciclado que lleva adheridas semillas de un centenar de árboles. Una vez usada se planta y genera un pequeño bosque. Con esta curiosa iniciativa pretende reforestar el planeta. Ya ha empezado a repartir un millón por Estados Unidos y Canadá. Luego, tiene intención de comenzar el reparto en el resto del mundo. “¿Qué mejor legado podemos dejar a nuestro hijos y nietos que nuestro propio bosque?”, señala Stamets
La deforestación es uno de los problemas más graves que tiene el planeta. Avanza a una velocidad de vértigo (13 millones de hectáreas al año) y es la responsable del 20% de las emisiones de CO2 a la atmósfera. Los políticos mundiales parecen no tomarse excesivamente en serio esta amenaza, pero afortunadamente sí existen iniciativas a título personal que tratar de combatir la deforestación. Algunas, por cierto, muy curiosas.
Es el caso de la impulsada por Paul Stamets, considerado el micólogo más revolucionario del mundo, que pretende reforestar el planeta con cajas de cartón reciclado. Sí, no es broma. Stamets ha inventado la ‘Life Box’ o Caja de la Vida. Aparentemente es una caja normal, como esas que usamos prácticamente todos los días para guardar libros, botellas u otro tipo de utensilios. Pero en su interior guarda un secreto. Y es que en el mismo cartón lleva comprimidas las semillas de un centenar de árboles (pinos, secuoyas, abetos, cedros, olmos…). La intención de Stamets es que, una vez usada la caja, se entierre, bien en una maceta en casa, bien en un espacio al aire libre, para generar así un mini bosque. Según el micólogo, el primer año, el pequeño bosque alcanzará el tamaño de un ordenador portátil. Luego, los árboles deberán ser trasplantados a macetas y, aproximadamente al segundo año, habrá que plantarlos en un lugar ya permanente.
Paul Stamets ya ha comenzado a repartir un millón de cajas en Estados Unidos y Canadá, que venderá a un dólar. Según él, si un 1% de los envíos en Estados Unidos acabase generando un mini bosque, se lograría reforestar una superficie de 100.000 metros cuadrados a la semana. Y si la iniciativa se extiende al resto del mundo se convertirá en el mayor plan de reforestación de la historia del planeta. Y es que, como dice Stamets: “¿Qué mejor legado podemos deja en manos de nuestros hijos y nietos que nuestro propio bosque?”.
Cada vez se habla más de los alimentos modificados genéticamente, ahora que sabemos que los científicos son capaces de aislar genes específicos y que pueden insertarlos en los organismos, especialmente en los cultivos de alimentos. Las razones aducidas para estas prácticas van desde el aumento de las cosechas, la consecución de cultivos más resistentes a las infecciones y plagas, o incluso la inyección de nutrientes adicionales y vitaminas. Sin embargo, la práctica de la ingeniería genética en los cultivos es un arma de doble filo al tratarse de una interferencia en la naturaleza que daña los ecosistemas, ya que además de eliminar las amenazas objetivo también acaba con otros eslabones en la cadena de la biodiversidad. Aunque ya hay estudios que prueban que el consumo de alimentos GM a largo plazo reduce la fertilidad en ratones, el efecto sobre la salud humana sigue siendo tema de controversia que requiere más tiempo para demostrar su existencia. Un riesgo que, queramos o no, si no nos alimentamos exclusivamente de comida ecológica, estamos obligados a correr porque los ingredientes modificados están por todas partes y no necesariamente aparecen en las etiquetas.
El maíz está por todas partes y España es un gran productor de este cereal genéticamente modificado. El destino del maíz es tan variado como las palomitas y quicos para los niños, cerveza, alimento para ganado, harina, margarinas, aderezos de ensalada y cualquier producto que contenga jarabe de maíz. Y si bien buena parte del maíz transgénico no tiene como destino directo el consumo humano, a lo largo de la cadena producción-elaboración-consumo resulta muy difícil establecer un coto y saber con certeza cuándo y cómo entra en nuestro organismo. En primer lugar, porque mediante la polinización aérea el maíz GM corrompe los cultivos cercanos no modificados (fuente: Quist and Chapela) y porque consumimos los productos derivados de animales alimentados con él.
El maíz transgénico Bt, desarrollado para producir un veneno que aleja el barrenador, también mata insectos que sirven de alimento a otras especies y larvas de mariposa que se alimentan de su polen, con lo que se rompe el equilibrio del ecosistema, según un estudio de Cornell University.
Soja
De todos los cultivos, el de soja es el más modificado. En 2007, más de la mitad de la soja del mundo procedía de cepas modificadas genéticamente. La soja se modifica con varios propósitos. Principalmente para mejorar su resistencia a insectos y hongos, y también para enriquecer sus vitaminas, materia grasa y proteínas y utilizarla después en la alimentación animal. La soja es también esencial para la creación de sustancias químicas de uso farmacéutico.
Dado que la soja es uno de los cultivos más fuertemente modificados (y uno de los más utilizados en aditivos alimentarios) es probable que cuando la etiqueta incluye la soja, ésta proceda de material genéticamente modificado. No nos referimos sólo al tofu y la leche de soja, sino a todos los alimentos que incluyen ingredientes derivados de soja. Alimentos tan básicos y comunes como el pan, cereales, helados y chocolate.
Leche
Uno de los alimentos GM más controvertidos es la hormona de crecimiento bovino rBGH, que se sintetiza a partir de bacterias modificadas genéticamente. Produce mayores rendimientos de leche al mantener las células productoras vivas de la vaca durante más tiempo de lo normal. Aunque no existe una diferencia oficial entre la leche rBGH y la leche normal, los críticos señalan que las vacas rBGH son más propensas a la enfermedad, lo que implica mayores concentraciones de antibióticos bovinos que se filtran a la leche (fuente: Epstein).
Hay divisiones sobre la seguridad de la leche procedente de vacas a las que se les han inyectado hormonas de crecimiento rBGH que, en principio, son ilegales en la Unión Europea y Australia, aunque sí están permitidas en los Estados Unidos. Con todo, la opción de leche ecológica es la más segura, porque es garantía de que el ganado tampoco ha sido alimentado con pienso GM.
Aceite de colza
El aceite de colza, también conocido como aceite de canola (nombre derivado de “Canadian oil, low acid”), es uno de los cultivos en los que más se utilizada la ingeniería genética. En el oeste de Canadá, el 80 por ciento de los cultivos de canola son de origen transgénico (Canola Council). Utilizada para alimento animal, la colza se modifica para que sea más resistente a ciertos herbicidas. Sin embargo, la colza GM puede transferir su resistencia a su alrededor y convertir en inútiles a los plaguicidas.
Un aspecto preocupante de la colza genéticamente modificada es que produce uno de los principales pólenes utilizados por las abejas para fabricar la miel. Científicos alemanes comprobaron que un tercio del polen en la miel canadiense procedía de colza GM, lo que significa que toda la miel que sale de Canadá (a menos que la etiqueta especifique lo contrario) podría calificarse como GM (fuente: GMO Compass).
El aspartamo
El aspartamo es un edulcorante artificial 200 veces más potente que el azúcar. A pesar de que técnicamente es una sustancia artificial y no se produce en la naturaleza, el aspartame es el resultado de una combinación de dos aminoácidos naturales. Dos especies diferentes de bacterias producen estos ácidos, y en algunos casos, una de las bacterias se modifica a fin de impulsar el rendimiento.
¿Es por tanto peligroso el aspartamo? El aspartamo en sí no contiene material genético, pero el debate sobre su seguridad sigue abierto. En algunos países está prohibida su utilización para el consumo humano. De momento, las ratas de laboratorio alimentadas con aspartamo tienen tasas más altas de linfomas y leucemias, que las que no lo consumen (fuente: Associated Press) y es un edulcorante habitual en refrescos y en postres bajos en calorías.
Desde aquí les deseamos que el seminario sea todo un éxito y les agradecemos que hayan nos confiado la realización de sus camisetas promocionales de algodón orgánico.
“Paper or plastic?” es el título de una interesante obra de animación sobre qué es más perjudicial para el medio ambiente, las bolsas de plástico o las de papel.
La pieza presenta a una mujer que espera ante la caja de un supermercado para pagar una botella de agua. El chico que embolsa los productos le pregunta qué prefiere: ¿una bolsa de plástico, o una de papel? Entonces, la mujer empieza a pensar en los pros y los contras de cada una: la de papel provoca deforestación, la de plástico proviene del petróleo y es nocivo para los animales.
Finalmente, la mujer opta por llevarse su botella de agua (desgraciadamente, plástica) sin bolsa ninguna, puesto que ha decidido que, la próxima vez, traerá ella su propia bolsa de tela de su casa.
Por desgracia es cuestión de tiempo muchas, muchísimas especies vayan muriendo, es algo que parece inevitable, nadie parece dispuesto a salvar a estos animales. Nos lo estamos cargando todo. Lo que verdaderamente debería aterrorizarnos es que al final nos quedemos sin nada, un mundo vacío. Se trata de una excelente campaña de WWF que nos hace reflexionar sobre las especies que pueden dejar de existir por culpa de la sobrepesca y la contaminación causada por el hombre. En países como China se pescan tiburones solo para cortarles las aletas y después los lanzan al mar donde mueren lentamente. Esto es lo verdaderamente terrorífico.
La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, anunció hace varias semanas lunes que su país se abastecerá íntegramente de energías renovables para 2017 en el marco de un plan de dinamización de la economía en el que destacó la importancia de la firma del Acuerdo de Asociación que estos días negocian la UE y América Central
Costa Rica es un país modélico en lo que respecta al círculo virtuoso ecología+economía. No sólo han logrado preservar sus espacios naturales y su biodiversidad, fomentando una cultura de respeto y de interés por el medioambiente, sino que han hecho de ello uno de los principales motores de su economía.
Una demostración de que el desarrollo sostenible no sólo es posible, sino que seguramente es el único desarrollo posible.
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